‍‍‍‍‍ESCRITOR DEL MES: MANUEL RIVAS


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‍‍En octubre, hemos tenido como autor del mes a Manuel Rivas. Pensé que podríamos ir eligiendo al escritor por su mes de nacimiento y confieso que me gustó que Rivas naciera en octubre, pues su obra me resulta muy apasionante.

‍‍Entre el material que habéis ido entregando, he seleccionado un poema muy hermoso aportado por la compañera “ inmamol”. Se titula Somos lo que soñamos ser y viene a decir que luchando cada día por conseguir aquello que nos hace feliz, vamos construyendo nuestro presente y futuro acercándonos a lo que queremos llegar a ser mañana. Pero el hombre, además de sueños, de ilusiones, tiene memoria y, por ello, recuerdos. Estos también conforman nuestra persona, nos influyen de manera positiva y , a veces, negativa: nos pueden dar fuerza para conseguir nuestros sueños o frenarnos en ocasiones. Hay muchos tipos de recuerdos: objetos que fueron de personas que queremos o que nos regalaron, fotografías, imágenes sin soporte físico, grabadas en la memoria, una conversación que tuvimos, unas palabras que nos dijeron y han quedado ahí .

‍‍SOMOS LO QUE SOÑAMOS SER


‍‍Somos lo que soñamos ser.

‍‍Y ese sueño, no es tanto una meta

‍‍como una energía.

‍‍Cada día es una crisálida,

‍‍cada día alumbra una metamorfosis.

‍‍Caemos, nos levantamos,

‍‍Cada día la vida empieza de nuevo.

‍‍La vida es un acto de resistencia y de reexistencia,

‍‍Vivimos, revivimos.

‍‍Pero todo eso está sujeto a la memoria.

‍‍Somos lo que recordamos.

‍‍La memoria es nuestro hogar nómada

‍‍como las plantas o las aves emigrantes.

‍‍Los recuerdos tienen la estrategia de la luz,

‍‍van hacia delante

‍‍a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor.

‍‍Hay un dolor parecido al dolor de muelas,

‍‍a la pérdida física.

‍‍Y es perder algún recuerdo que queremos,

‍‍Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida.

‍‍Por eso hay una clase de melancolía que no atrapa ,

‍‍sino que nutre la libertad.

‍‍En esa melancolía, como espuma en las olas,

‍‍se alzan los sueños.


‍‍Si, como dice Manuel Rivas, somos lo que soñamos, contando nuestros sueños y nuestros recuerdos podremos conocernos mejor. Añado yo: en buena medida, también somos lo que hablamos. Así, vamos a conocer un poquito las palabras de Rivas en el siguiente video:


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‍‍En esta primera tarea de escritura, vamos a redactar una presentación titulada Soy mis sueños y mis recuerdos . Estas son mis palabras. Empiezo yo.


‍‍SOY MIS SUEÑOS Y MIS RECUERDOS. ESTAS SON MIS PALABRAS

Creo que desde pequeña siempre soñé con lo mismo: jugar con las palabras. Primero soñé con ser escritora. Leía y copiaba poemas en cuadernos. Recuerdo uno rosa en cuya primera hoja tenía la Sonatina de Rubén Darío: "La princesa está triste,¿ qué tendrá la princesa?/ los suspiros se escapan de su boca de fresa" [...]. Más tarde, jugaba a escribir los míos, simples versos con rima que sonaban bien. Crecí un poco y soñaba con ir a la Universidad y ser periodista. Cuando me decían que entonces saldría en la tele, yo contestaba seria: no, no, yo escribiré en periódicos. Y siguió pasando el tiempo y seguí soñando con las palabras. Quise ser maestra de lengua hasta que alguien me descubrió que se podía estudiar la lengua en sí: uff, entonces sí que soñaba con llegar a la universidad y devorarla ( la lengua). En mis sueños imaginaba lo que se podría hacer con ellas, lo importante que es leer y escribir para las personas. Y mi sueño me llevó a la enseñanza, donde sigo soñando y descubriendo nuevos juegos. Por supuesto, tengo muchos sueños más. Pero me alargaría demasiado.

‍‍Recordar, ya he recordado algo. Pero os voy a contar uno perdido y uno guardado. Como dice el poema, a veces perdemos recuerdos físicos y ello nos produce un dolor parecido al dolor de muelas. Durante muchísimos años, llevé conmigo una medallita de plata de Sor Ángela de la Cruz, regalo de una persona muy querida y que ya no está. La perdí. No sé cuándo ni cómo, pero cuando quise cogerla, no estaba. Es cierto que duele, porque a veces asociamos a los objetos sentimientos. Hoy pienso que quizá se perdió porque debía dejar que se fuera y avanzar y seguir soñando. Actualmente, guardo en mi monedero una oreja de mar. Me la regaló un compañero, que pretendía devolver al agua las orejitas más feas de todas las que había cazado. A veces me pregunto si fue un regalo o un rescate. Da igual, yo creo que puede darme suerte y que hasta me escucha a veces ( por aquello de que es una oreja). Y me trae a la memoria la conversación amable de quien me descubrió las orejas de mar.


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‍‍Mis palabras son:

‍‍Palabras favoritas: almirez, sardiné, alfiler, arropía. Me encantan las palabras de origen árabe.

‍‍Palabras odiadas: odio la expresión “estar es las glorias”. Cuando la escucho, siempre pienso “¿pero cuántas hay?, ¿Se puede estar en todas a la vez? ¿no existe la posibilidad de que sea una mejor que otra?”.

‍‍Palabras añoradas: papá.

‍‍Palabras repetidas: creo que digo mucho “no sé” y en clase: ¡venga vamos!

‍‍Palabras maestras: todas las recibidas de las personas que me quieren me han enseñado mucho. Incluso de personas que no: todas las palabras enseñan. Tienen ese poder.

‍‍Palabras olvidadas: fiambrera ( me niego a decir “taper”) y aparcamiento ( qué cosa es esa de parking, bah)

‍‍Palabras regaladas: pues Manuel Rivas me regaló algunas en gallego, en una dedicatoria en un libro. Aquella tarde me regalaron algunas más. Yo os regalo la palabra cotufa, palomita de maíz en canario. Y os la regalo porque me parece simpática, me hizo gracia ver escrita esa palabra un día en el cine en Tenerife: "quiero cotufas y un refresco" ( me sentí extranjera).